lunes, 6 de diciembre de 2010

¿A qué juegan los niños?



La mayoría de las veces no nos paramos a pensar en el beneficio o perjuicio que puede llegar a crear Internet a la hora de que lo usen los niños. ¿Crees que es beneficioso que los niños estén todos los días en sus casas con la vista pegada a las pantallas del ordenador o que les perjudica en algunos casos? Que se pasen el día jugando a juegos de Internet, de la play o muchísimos más, es un factor alarmante, porque aunque sean juegos muy interesantes que no solo guste a ellos, sino que incluso nos llame la atención a nosotros, no significa que solo muestren interés por juegos tecnológicos a todas horas, ya que pueden sufrir daños a la vista por estar tanto tiempo frente a la pantalla del ordenador, pero si todos los niños actuaran así, ¿dónde dejarían el parque y los muñecos? Por suerte hoy en día los niños siguen yendo al parque a jugar con sus amigos, a revolcarse por la arena y a montarse en los columpios, y al ser pequeños la tecnología es beneficiosa para ellos porque aprenden muchas cosas a través de ella.
Pero los niños un poco más mayores, ¿saben lo que hacen a la hora de manejar Internet?¿Es bueno que los dejemos tanto tiempo con el ordenador sin saber lo que hacen tantas horas? Puede que estén jugando pero, ¿Lo sabemos ciertamente?
Muchos niños no saben diferenciar los aspectos positivos y negativos de Internet y son tan inocentes que piensan que todo lo que Internet dice es cierto.
Los padres no deben descuidarse y confiar totalmente en lo que el niño está haciendo tanto tiempo en el ordenador, porque al igual de que se encuentra fácilmente muy buena y educativa información, también se encuentran muy rápidamente factores que no deberían manejar los niños.
La WebCam y todos los tipos de chat de Internet les puede crear diversos problemas, al chatear los niños pueden pensar que están hablando con alguien de su edad o que conocen y en realidad tratarse de un completo desconocido.
Para evitar estos problemas, deberíamos vigilar un poco lo que hacen durante las horas que están en el ordenador (además de que no pasen mucho tiempo en él) y asegurarnos de que están haciendo algo que les enseñe y les aporte conceptos educativos.


Espero que aprendáis con este video que hay factores positivos a la hora de usar la WebCam, porque puedes ver a familia o amigos que están muy lejos y también pueden verte ellos a ti, pero lo que más hay que tener en cuenta es que tienes que tener mucho cuidado a la hora de utilizar la WebCam con personas que no conoces:





miércoles, 6 de octubre de 2010

Caperucita roja



Había una vez una niña muy bonita. Su madre le había hecho una capa roja y la muchachita la llevaba tan a menudo que todo el mundo la llamaba Caperucita Roja. Un día, su madre le pidió que llevase unos pasteles a su abuela que vivía al otro lado del bosque, recomendándole que no se entretuviese por el camino, pues cruzar el bosque era muy peligroso, ya que siempre andaba acechando por allí el lobo.
Caperucita Roja recogió la cesta con los pasteles y se puso en camino. La niña tenía que atravesar el bosque para llegar a casa de la Abuelita, pero no le daba miedo porque allí siempre se encontraba con muchos amigos: los pájaros, las ardillas...
De repente vio al lobo, que era enorme, delante de ella.
- ¿A dónde vas, niña?- le preguntó el lobo con su voz ronca.
- A casa de mi Abuelita- le dijo Caperucita.
- No está lejos- pensó el lobo para sí, dándose media vuelta.

 Caperucita puso su cesta en la hierba y se entretuvo cogiendo flores:
- El lobo se ha ido -pensó-, no tengo nada que temer. La abuela se pondrá muy contenta cuando le lleve un hermoso ramo de flores además de los pasteles.
Mientras tanto, el lobo se fue a casa de la Abuelita, llamó suavemente a la puerta y la anciana le abrió pensando que era Caperucita. Un cazador que pasaba por allí había observado la llegada del lobo.
El lobo devoró a la Abuelita y se puso el gorro rosa de la desdichada, se metió en la cama y cerró los ojos. No tuvo que esperar mucho, pues Caperucita Roja llegó enseguida, toda contenta.
La niña se acercó a la cama y vio que su abuela estaba muy cambiada.
- Abuelita, abuelita, ¡qué ojos más grandes tienes!
- Son para verte mejor- dijo el lobo tratando de imitar la voz de la abuela.
- Abuelita, abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes!
- Son para oírte mejor- siguió diciendo el lobo.
- Abuelita, abuelita, ¡qué dientes más grandes tienes!
- Son para...¡comerte mejoooor!- y diciendo esto, el lobo malvado se abalanzó sobre la niñita y la devoró, lo mismo que había hecho con la abuelita.
Mientras tanto, el cazador se había quedado preocupado y creyendo adivinar las malas intenciones del lobo, decidió echar un vistazo a ver si todo iba bien en la casa de la Abuelita. Pidió ayuda a un segador y los dos juntos llegaron al lugar. Vieron la puerta de la casa abierta y al lobo tumbado en la cama, dormido de tan harto que estaba.
El cazador sacó su cuchillo y rajó el vientre del lobo. La Abuelita y Caperucita estaban allí, ¡vivas!.
Para castigar al lobo malo, el cazador le llenó el vientre de piedras y luego lo volvió a cerrar. Cuando el lobo despertó de su pesado sueño, sintió muchísima sed y se dirigió a un estanque próximo para beber. Como las piedras pesaban mucho, cayó en el estanque de cabeza y se ahogó.     
En cuanto a Caperucita y su abuela, no sufrieron más que un gran susto, pero Caperucita Roja había aprendido la lección. Prometió a su Abuelita no hablar con ningún desconocido que se encontrara en el camino. De ahora en adelante, seguiría las juiciosas recomendaciones de su Abuelita y de su Mamá.

                                                  FIN


Diviértete con este juego de Caperucita